Tercos, mis ojos te adivinan
en cada esquina, en cada patio.
Extiendo mi mano para tomarte,
pero das un paso, dos, alejándote.
Te hablo de amor y retumba un eco.
«No sé quererte», respondés: «no sé».
Sordo de amor, desgrano las horas
mientras expurgo palabras no dichas.
en cada esquina, en cada patio.
Extiendo mi mano para tomarte,
pero das un paso, dos, alejándote.
Te hablo de amor y retumba un eco.
«No sé quererte», respondés: «no sé».
Sordo de amor, desgrano las horas
mientras expurgo palabras no dichas.